Qué ver y qué hacer en Tortosa en dos días

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Tortosa es una de esas ciudades que siempre damos por supuestas y de las que lo desconocemos casi todo. Ciudad de gran esplendor en la Edad Media, llegó al culmen de su importancia durante el Renacimiento, convirtiéndose en una de las ciudades más prósperas e importantes de la zona.

Hoy nos hemos propuesto acercarte a esta ciudad que, hasta hace muy poco, era una gran desconocida para nosotros. Y para que a ti no te pase lo mismo, te contamos qué ver y qué hacer en Tortosa en dos días.

Un poco de historia

La ciudad bimilenaria de Tortosa, por su enclave estratégico, ha sido protagonista y ha visto pasar la historia muy de cerca. Por esa misma situación privilegiada, dominando la entrada de la mayor vía fluvial y comercial del país, sufrió gravemente todas las guerras que golpearon la península: la conquista romana sobre territorio íbero, la batalla contra los cartagineses, la conquista cristiana frente a los sarracenos, la guerra civil catalana de 1460, la expulsión de su importante comunidad judía, la guerra dels Segadors, la guerra de Sucesión y la Guerra Civil de 1936.

De todas esas guerras, la Guerra Civil del 36 fue quizá la que más duramente castigó a la ciudad, que sufrió el bombardeo sistemático por parte de la aviación fascista italiana aliada de Franco. El río se convirtió en la última frontera entre los dos bandos: las fuerzas franquistas se hicieron fuertes en Ferreries, en la orilla derecha, y las fuerzas republicanas se atrincheraron en la orilla izquierda. Se volaron los puentes y la ciudad se convirtió en frente de guerra durante nueve meses.

Tortosa quedó prácticamente destruida. De los edificios contabilizados al inicio de la contienda, muchos quedaron en estado ruinoso y muy pocos habían quedado intactos. La reconstrucción de la ciudad fue larga y difícil, y da la sensación de que nunca terminó de recuperarse.

Los estragos y las heridas de la guerra fueron difíciles de superar, más si tenemos en cuenta que la postguerra y la posterior y longeva dictadura no ayudaron a recuperar la paz de una población que solo quería olvidar y volver a empezar.

Y ese es un poco el ambiente que se respira en Tortosa, una ciudad que se sumió en un largo letargo para poder lamerse las heridas, que quiso olvidar para no sufrir y que ahora despierta más fuerte, más viva y con toda la intención de recuperar y compartir con el mundo todo aquello que la hizo grande y que forjó su personalidad.

La ciudad luce hoy orgullosa todos los nombres que la vistieron durante su larga historia: Hibera, Dertosa, Turtuxa, Tortosa.

Capital de la Cultura Catalana 2021

La Organización Capital de la Cultura Catalana es una entidad independiente creada en 1998 cuyo objetivo es el de dar a conocer al gran público la riqueza cultural y patrimonial de las ciudades del territorio catalán.

Este año 2021, Tortosa ha sido elegida como Capital de la Cultura Catalana, aunque la actual situación derivada de la pandemia dificultará, sin duda, que la ciudad pueda mostrarse en todo su esplendor.

Aun así, la ciudad del Ebro tiene mucho que ofrecer y buena prueba de ello es que nosotros ya estamos pensando en volver.

Castillo de la Suda y fortificaciones

La fortificación más emblemática de la ciudad es el castillo árabe de la Suda, pero en Tortosa encontramos otras fortificaciones y tramos de muralla posteriores en diferentes zonas de la ciudad.

El conjunto fortificado de Tortosa es uno de los más extensos y bien conservados de Catalunya en el que se pueden apreciar los elementos propios de estas construcciones como fosas, baluartes, troneras, barbacanas o caminos de ronda.

  • Castillo de la Suda

En un promontorio a 56 metros sobre el nivel del mar, encontramos este imponente castillo de construcción árabe, una alcazaba del siglo X.

El castillo ha sufrido todo tipo de reformas y modificaciones hasta la fecha. De hecho, en la actualidad, alberga uno de los establecimientos de Paradores de Turismo de España.

Cabe destacar la única necrópolis islámica visitable de Catalunya y el dominio absoluto de todo el entorno, la Vía Augusta y el río que se tiene desde la fortaleza.

  • Avanzadas de Sant Joan

Consta de diferentes recintos defensivos levantados entre los siglos XVII y XVIII sobre construcciones anteriores, y cumplen la función de defensa avanzada de la fortificación principal.

Portal del Romeu

En pleno casco viejo de Tortosa, casi al lado de la puerta del Olivo de la Catedral, encontramos el único portal interior medieval de la ciudad que se conserva, aunque ha tenido que ser reconstruido en varias ocasiones.

La tradición cuenta que por el Portal del Romeu pasaba el camino del Ebro a Santiago de Compostela, por ello encontramos en el suelo marcas del trazado del Camino de Santiago con la característica vieira que marca el camino.

Flanqueando los muros del portal encontramos la representación en relieve monumental de Sant Jaume y Sant Cristòfol.

El portal es una entrada a otra época.

Barrio Judío

La comunidad judía de Tortosa es considerada una de las más antiguas de la península. Se cree que pudieron haber llegado a la ciudad ya en la época romana, aunque su presencia no está documentada hasta el siglo VI.

Del siglo VI es la lápida trilingüe dedicada a la joven Meliosa que se conserva en la exposición permanente de la Catedral y cuya inscripción está escrita en hebreo, griego y latín.

La comunidad judía fue muy próspera durante la época andalusí de Turtuxa, pero fue con la conquista de la ciudad por parte de Ramon Berenguer IV cuando se cedió a la comunidad la zona de los astilleros, dando paso así al nacimiento de la Judería Vieja, considerada el primer barrio habitado exclusivamente por judíos.

En el siglo XIII se fundó la Judería Nueva, cuyo trazado es el que mejor se conserva en la actualidad y de la que nos queda el tramo de muralla con la Torre del Celio y el portal de los Judíos, un paso para llegar al cementerio judío situado extra-muros.

Como ya es sabido, en 1492 tiene lugar la expulsión de los judíos de la península y con ella el fin de la próspera comunidad judía de Tortosa.

Actualmente, aunque el barrio conserva el trazado y el entramado original  de sus calles, no queda ningún edificio original de la judería en pie. Pero, a través de placas informativas repartidas por todo el barrio, podemos ubicar la situación original de sus edificios más importantes como la sinagoga, la carnicería o el horno del pan.

Puedes sumergirte en otros tiempos perdiéndote por sus intrincadas calles, llegando hasta la muralla y pasando bajo el Portal de los Judíos, o parándote a descansar junto al pozo de la pequeña plaza de la Figuereta.

Monasterio de Santa Clara

Asentado sobre el antiguo templo de San Miguel de la Orden del Temple, del que se conservan las arcadas apuntadas, el lugar fue cedido en el siglo XIII a las monjas, lo que convierte a este monasterio en uno de los más antiguos de la orden de las clarisas.

Actualmente quedan muy pocas monjas y de muy avanzada edad en el monasterio; por esa razón y con la situación actual derivada de la pandemia, las clarisas están recluidas y no se aceptan visitas. Esperamos que muy pronto se pueda volver a visitar este lugar con tanta historia.

Catedral de Santa Maria

La catedral, representativa del gótico catalán, fue levantada sobre el espacio que en su día ocupó el foro de la Dertosa romana y en el que posteriormente fueron erigidas la iglesia visigótica y la mezquita.

La catedral empezó a construirse en el año 1347 y fue terminada a mediados del siglo XVIII. A pesar de que la construcción vio pasar los siglos y los estilos arquitectónicos, la apariencia es en su conjunto bastante homogénea.

Se dice que la catedral sigue inacabada. El proyecto original, de estilo barroco italiano, incluía grandes elementos decorativos, entre los que se debían construir dos grandes torres campanario coronando la fachada principal que custodia el río.

Los historiadores no se ponen de acuerdo en el motivo por el cual la catedral está inacabada, pero la opción que parece más probable es la que defiende que la construcción de la parte superior de la fachada y de las dos grandes torres no solo habría restado visibilidad desde el castillo a la hora de controlar el río, sino que cualquier acto defensivo desde la fortaleza habría topado directamente contra la catedral.

Sea como fuere, lo más bello de la catedral está en su interior. Se trata de un templo bastante austero que se caracteriza por los grandes espacios y por el claustro de marcado estilo cisterciense que se abre a un patio amplio, sencillo y lleno de luz.

Aunque el Retablo Mayor de Santa Maria de la Estrella que preside el Altar Mayor es una de las grandes obras de arte que esconde esta catedral, si hay un espacio que destaca por encima de los demás es la Capilla de la Santa Cinta, patrona de Tortosa y de las embarazadas.

Esta capilla se caracteriza por su estilo barroco y el jaspe rosado de Tortosa utilizado en su construcción, además del conjunto escultórico, la cúpula y los complejos frescos y óleos que decoran todo el espacio. La Capilla de la Santa Cinta es, sin duda, parada obligatoria para cualquier visitante que llegue a Tortosa y, por supuesto, para cualquier amante del arte.

La catedral cuenta con una exposición permanente que ocupa las dependencias de la antigua canónica y parte de las galerías subterráneas. En esta exposición encontramos desde restos arqueológicos de las grandes civilizaciones que han ocupado Tortosa con el paso de los siglos, hasta pinturas, grandes códices, esculturas, orfebrería, tapices y más.

Palacio Episcopal

Este palacio representativo de la arquitectura gótica de corte civil, esconde en su interior una de las escaleras flotantes más bellas y modélicas del gótico catalán.

Desde el patio interior se organizan todas las dependencias del edificio, entre las que destaca la Capilla construida en el siglo XIV y en la que encontramos un espectacular conjunto escultórico que representa la Madre de Dios con el Niño.

Desafortunadamente, nosotros no pudimos visitar este edificio, puesto que está cerrado en sábados y domingos. Pero, si visitas la ciudad entre semana, encontrarás sus puertas abiertas y la entrada es libre.

Reales Colegios

Los Reales Colegios son el mejor conjunto arquitectónico del renacimiento catalán. El conjunto está compuesto por dos centros educativos y la iglesia de Sant Domènec.

  • Real Colegio de Sant Jordi y Sant Domènec

Este es el edificio más castigado por el paso del tiempo y el peor conservado de los tres, ya que es el que más restauraciones ha sufrido. Actualmente alberga la Escuela Oficial de Idiomas.

  • Iglesia de Sant Domènec

Esta monumental iglesia se encuentra en un gran estado de conservación a pesar de los múltiples usos que se le han dado desde las desamortizaciones del siglo XIX. Actualmente, en su interior está ubicado el Centro de Interpretación del Renacimiento.

En este espacio se muestra de manera didáctica y accesible como era la ciudad durante aquella época, una de las de mayor esplendor de la ciudad. Destacan principalmente dos elementos: el portal de piedra y el armario del archivo municipal.

El eje vertebral de este centro es la presentación y acercamiento a la Fiesta del Renacimiento que se celebra cada año en la ciudad. En el coro de la iglesia se encuentran expuestos diferentes reproducciones de trajes de la época como los que se utilizan durante las celebraciones de este festival renacentista que llena las calles de Tortosa cada mes de julio.

  • Real Colegio de Sant Jaume y Sant Maties

Este es quizá el espacio con una belleza más espectacular. El patio interior del edificio de tres plantas y porticado se encuentra en un gran estado de conservación y actualmente alberga el Archivo Comarcal de Baix Ebre con un valioso fondo documental.

El colegio fue concebido como centro para la instrucción y formación en la fe cristiana de los hijos de los conversos.

Hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX, en este edificio se ubicaba el instituto de la ciudad hasta que se construyó el instituto nuevo en Ferreries.

Aparte de la enorme belleza del patio, destaca el friso esculpido con las efigies y los escudos de las parejas reales de la Corona de Aragón, desde Ramon Berenguer IV y Peronella de Aragón hasta Felipe III y Margarita de Áustria.

Durante la Fiesta del Renacimiento este conjunto arquitectónico juega un papel protagonista. Esperamos poder disfrutar de esta fiesta, si no este año, el siguiente.

Mercado Municipal

El Mercado Municipal de Tortosa se encuentra en un edificio modernista de grandes dimensiones y completamente diáfano, en el que destacan las fachadas de los dos vertientes más cortos donde se encuentran las entradas principales al recinto y la inmensa estructura de hierro que apuntala la construcción sin necesidad de columnas interiores.

El Mercado es una parada imprescindible si se quiere ser testigo de la vida de la ciudad y si se quiere disfrutar de la rica gastronomía de la zona. En los puestos del mercado puedes encontrar el mejor abadejo, el mejor marisco del Delta, las garrofetes del Papa Luna, los pastissets de cabello de ángel de herencia árabe y las típicas morcillas de arroz de la zona… pero no pidas morcillas, pide baldanes y quedarás estupendamente.

Navegar por el Ebro en Lo Sirgador

Sin duda, el río Ebro es una de las señas de identidad de Tortosa. Las primeras civilizaciones que habitaron la zona, lo hicieron buscando la riqueza natural que ofrecía el río y, a día de hoy, las gentes del Ebro llevan la impronta del río con orgullo.

Una muestra del cariño que los habitantes de Tortosa le tienen al Ebro la tuvimos en nuestro paseo por el río a bordo de Lo Sirgador, un laúd moderno concebido a imagen y semejanza de los laúdes típicos que copaban las aguas del Ebro en tiempos pasados.

El paseo por el río en Lo Sirgador dura aproximadamente una hora
y durante el recorrido nuestro guía no se dejó nada en el tintero. En solo una hora gozamos de una improvisada clase de historia, cultura y sociedad sobre la ciudad de Tortosa y sus alrededores. Por supuesto, nos transmitieron la importancia y la necesidad de conservar y cuidar el río y su desembocadura. Una hora muy bien aprovechada en la que Alma no dejó de tomar notas en su libreta.

Si quieres descubrir el río desde dentro, contemplar la isla de la Xiquina y las vistas de la Tortosa monumental más impresionantes y, además, irte con toda la lección aprendida, te recomendamos este paseo en Lo Sirgador.

Museo de Tortosa y Oficina de Turismo

El Museo de Tortosa está ubicado en un lugar privilegiado junto al río y en un precioso edifico modernista de inspiración mudéjar. El color azul de su fachada, la cerámica, la teja vidriada y el ladrillo visto hacen de este edificio una joya en sí mismo.

El edificio no siempre fue sede del museo, sino que en él se albergaba el matadero municipal. No fue hasta 2012 que el museo se trasladó a su ubicación actual.

En la exposición permanente del museo encontramos seis espacios dedicados a la historia de la ciudad y de su territorio, desde la prehistoria hasta el siglo XX. Íberos, romanos, sarracenos, judíos, cristianos… todos dejaron su huella en Tortosa que presume de sus distintos nombres y que mira a la historia reciente con más dolor que añoranza.

Actualmente, en la Sala Antonio García podemos disfrutar de la exposición temporal La cultura que vivim! (¡La cultura que vivimos!) que hace un recorrido por la cultura y las costumbres de la ciudad, destacando su etapa renacentista de la cual Tortosa se enorgullece y que culmina cada año con la Fiesta del Renacimiento. Esta exposición es fruto de la elección de Tortosa como Capital de la Cultura Catalana 2021.

En el mismo recinto del museo, se encuentra la Oficina de Turismo en la que nos atendieron estupendamente, y en la que te esperan con los brazos abiertos para ayudarte a planificar tu visita a la ciudad y darte toda la información que necesites.

Refugio Antiaéreo nº4

En la actual calle Ernest Hemingway se encuentra el Refugio Antiaéreo nº 4, uno de los 20 refugios para la población civil que estaban registrados oficialmente en Tortosa. Con una capacidad máxima para 400 personas es el más grande de la ciudad y está en un gran estado de conservación, porque a mitades del siglo XX fue utilizado como almacén para cultivar champiñones.

Diferentes empresas realizan visitas guiadas a este refugio. Nosotros tuvimos la oportunidad de realizar la visita con Conficon, que nos ofreció una experiencia inmersiva difícil de olvidar.

Antes de entrar en el refugio, en la pequeña plaza que hay en la entrada, nos hicieron un repaso exhaustivo sobre la situación en la que se encontraba la ciudad antes, durante y después de la guerra. Y, tras ponernos en situación, nos adentramos a las entrañas del refugio.

Tras explicarnos cómo se organizaba el espacio del refugio y cuáles eran sus normas de uso durante los bombardeos, llegó el momento de apagar las luces y escuchar un audio que simulaba el ambiente que se vivía en estos refugios mientras en el exterior caían las bombas. La verdad es que es una de esas experiencias que produce una gran impresión en quien las vive.

Nosotros te recomendamos muchísimo este tipo de visitas, sobre todo si vas con niños porque, aunque creamos que no se enteran ni de la mitad, algo les queda y nos parece muy importante que conozcan su historia en todas sus facetas.

Eso sí, tened en cuenta que la experiencia del audio puede ser chocante; a Alma, que es una niña muy empática, le afectó y se emocionó hasta las lágrimas, a pesar de que iba avisada de lo que iba a experimentar. Así que, si tienes niños especialmente sensibles o empáticos, tenlo en cuenta.

Ferreries y los puentes

En la orilla derecha del Ebro, encontramos el barrio de Ferreries. En comparación con la longeva historia de la orilla izquierda sobre la que se levantó la primera urbe que acabó siendo la actual Tortosa, Ferreries es un barrio muy joven.

De hecho, lo que hoy ocupa el barrio de Ferreries era una isla. Entre los siglos XIV y XV, los sedimentos del río unieron la isla a tierra firme. Y, hasta hace relativamente poco, la ciudad no había decidido expandirse sobre la orilla derecha.

Ferreries es un barrio del siglo XX, una zona residencial exenta de monumentalidad pero con toda la vida de un núcleo urbano.

Quizá el gran atractivo de este barrio sea su ribera en la que encontramos distintas representaciones de arquitectura modernista, la iglesia del Roser y, por supuesto, la posibilidad de cruzar el río por cualquiera de sus puentes.

La iglesia del Roser se encontraba originalmente en la orilla izquierda, al pie del que hoy se conoce como el Puente del Estado. Al adecuar y ensanchar el puente para que pudieran transitar por él los carros y posteriormente los coches, se tomó la decisión de trasladar la iglesia a la otra orilla, porque su situación a pie de puente hacia imposible la maniobrabilidad y, por tanto, el proyecto.

Pero, ni siquiera después de su traslado y reconstrucción en Ferreries, la iglesia pudo descansar. Durante la Batalla del Ebro, la torre del campanario fue utilizada como nido de ametralladoras por parte del bando franquista y se convirtió en objetivo de los ataques republicanos. Terminada la guerra, la torre perdió en su reconstrucción 12 metros respecto a la torre original.

Los otros grandes elementos que sufrieron los embates de la guerra fueron los puentes que conectaban las dos orillas del Ebro. Cuando el bando republicano vio peligrar su situación por el avance de las tropas franquistas, decidió dinamitar los puentes para dificultar la llegada del enemigo. Así fue como el puente del ferrocarril, el puente del Estado y el puente de la Cinta fueron destruidos.

Al terminar la guerra, se reconstruyeron los dos puentes principales necesarios para restablecer las comunicaciones, es decir, el puente del ferrocarril y el puente del Estado; pero se decidió no reconstruir el puente de la Cinta y levantar sobre el pilar central que aún quedaba en pie un monumento a los caídos del bando ganador que, a día de hoy y por poco tiempo, todavía puede verse presidiendo el río y separando las dos orillas.

En fin, Ferreries es un barrio joven que ha vivido mucho y que sigue mirando curioso hacia el otro lado del río desde donde la historia le vigila orgullosa.

Vía Verde

Para los amantes del deporte y de la naturaleza, la Vía Verde es uno de los grandes reclamos de la ciudad. Una ruta que nace en Tortosa y llega hasta Alcañiz, concebida para hacer a pie, a caballo o en bicicleta.

La Val de Zafán sigue el antiguo trazado de la vía del tren y atraviesa en su recorrido las comarcas del Baix Ebre, Terra Alta, Matarraña y Bajo Aragón. En total más de 130 kilómetros de ruta que discurren por algunos de los pueblos más bonitos de España.

Además, desde Tortosa podemos llegar hasta la misma desembocadura del Ebro a través del camino natural de Tortosa-Deltebre. Así que, los amates de la naturaleza y de sumar kilómetros, pueden elegir entre mar y montaña.

Jardines del Príncipe

Inaugurado en 1991 por el entonces príncipe de Asturias y actual Rey Felipe VI, este museo al aire libre de esculturas de Santiago de Santiago se sitúa sobre los restos del antiguo Balneario de Porcar.

La colección formada por 48 esculturas recibe el título de “El hombre, su motivación y su destino”, y comprende distintas interpretaciones y representaciones simbólicas del artista sobre momentos o leyendas de la historia de la Humanidad.

La colección botánica de los jardines está formada por una mezcla de especies autóctonas (como el boj o la adelfa) y especies de alrededor del mundo (como el cedro o el brachychiton).

Una de las partes más destacables del recorrido por estos jardines es la posibilidad de caminar sobre la muralla de Remolins y llegar hasta la Torre del Celio con el antiguo barrio judío a sus pies. A nosotros es la parte que más nos gustó y las vistas de la ciudad son magníficas.

Paseo de las Culturas

El Paseo de las Culturas recorre el trazado del antiguo Paseo de Ronda del castillo y une el barrio judío y los Jardines del Príncipe con el ábside de la Catedral.

Durante este recorrido al aire libre, encontramos representaciones y paneles informativos sobre quince personajes históricos destacados de la ciudad. La instalación artística es obra de Ignasi Blanch y nos invita a conocer la historia de la ciudad desde la perspectiva de cada uno de esos personajes.

Además, cabe destacar las vistas que ofrece este recorrido sobre el barrio judío y los principales monumentos de la ciudad.

Una forma distendida y diferente de acercarse a la historia de esta ciudad bi-milenaria y que nosotros disfrutamos mucho.

Parque Municipal Teodor González

Al lado del Mercado Municipal y del Ayuntamiento, situado frente al río justo al pie del vistoso Puente Rojo, se encuentra este parque de grandes dimensiones en el que predominan los jardines, las fuentes y las zonas de columpios.

Los bares y las terrazas en un lateral del parque lo llenan de vida y bullicio, y los más pequeños tienen un gran espacio abierto y seguro en el que jugar.

En un lateral encontramos el antiguo Pórtico del Trigo que, a día de hoy, alberga la Casa de los Gigantes (que representan a las tres grandes comunidades de la ciudad: judíos, cristianos y sarracenos), el bestiario y los elementos festivos locales.

Parada obligatoria si se viaja con niños; Alma alucinó con las tres Cucaferas.

Tortosa Card

La tarjeta turística de Tortosa es una gran opción si tenéis pensado visitar los espacios culturales y turísticos de la ciudad. Además, ofrece descuentos y ventajas en otros servicios y establecimientos.

El precio de la tarjeta es de solo 7 € y tiene una validez de 3 días.

La tarjeta incluye entrada a:

  • Catedral y a la exposición permanente
  • Museo de Tortosa
  • Reales Colegios y exposición permanente
  • Los jardines del Príncipe
  • Centro de interpretación de la Semana Santa

Puedes adquirirla en los diferentes puntos de información turística del Ayuntamiento de Tortosa, pero nosotros te recomendamos comprarla en la Oficina de Turismo donde además te informarán y ayudarán a planificar tus visitas.

Dónde dormir

Nosotros dormimos en Ferreries, en la ribera derecha del río, en el Hotel SB Corona Tortosa. Nos quedamos en régimen de media pensión y fue todo un lujo al alcance de todos los bolsillos.

Si quieres buscar más opciones para alojarte en Tortosa y escoger la que mejor se adapte a ti, puedes echar un vistazo aquí.

La verdad es que hay que reconocer que nos cundió muchísimo el fin de semana en la ciudad, aunque nos quedó pendiente una ruta exhaustiva por la Tortosa Modernista y perdernos sin mirar el reloj por las callejuelas de la Judería. Pero, como no hay mal que por bien no venga, ya tenemos excusa para volver a la ciudad del Ebro.

Para nosotros, Tortosa ha dejado de ser una desconocida para conocer de ella casi cada rincón o, por lo menos, casi cada parte de su historia y de su cultura que es mucha y muy variada. Esperamos haberte abierto una puerta hacia esta histórica ciudad, haber captado tu atención y haber despertado tu curiosidad. ¿Lo hemos conseguido? ¡Cuéntanos que es aquello que más te gustaría ver o hacer en Tortosa!

Nota: este post es fruto de una colaboración con Tortosa Turisme, pero todas nuestras opiniones y experiencias son reales, sinceras y no-condicionadas.

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Laura
Laura
En la blogosfera desde 2011 con mi pequeña ventana al mundo www.laurablanch.com, que nació como un lugar donde almacenar mis escritos de distintas temáticas y, al convertirme en madre, terminó convirtiéndose en un blog sobre maternidad y crianza con buena acogida (no descarto que el blog pueda tomar otro rumbo).

10 Comments

  • Hola chicos, que salida de cecanía más guay. Estaba buscando un buen plan para hacer ahora en pareja cuando levanten el estado de alarma y esta me parece una muy buena propuesta. ¡Me gustó mucho! Creo que me decantaré por ir para allá. ¡Gracias por el dato! Y encantando de leer tanta información detallada como siempre.

    • ¡Hola, Alejandro!

      Es una ciudad por descubrir. Recomendamos leer sobre su historia antes, durante y después de la visita. Están haciendo un gran trabajo para abrir la ciudad al mundo y se nota.

      Esperamos que la disfruten mucho!

      Un abrazo 🙂

  • Que gusto da leer este tipo de artículos que nos enseñan lo que tenemos cerca. Y que mejor forma de descubrir que no hace falta irse lejos para descubrir rincones únicos.
    Buen trabajo chicos!!!

  • ¡Muchas gracias por este completísimo y ameno artículo sobre Tortosa, mi ciudad. Encantados os recibiremos a todos vosotros para enseñaros nuestra tierra de cultura y naturaleza. Benvinguts! Fins aviat!

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