Ésta era nuestra segunda visita al Castillo Templario de Miravet pero la primera vez de Alma.
Cuando supimos que hacían una visita guiada especial para niños, no lo dudamos y reservamos plaza. No se trata de una visita teatralizada como la que tuvimos la suerte de disfrutar en el Castillo de Peñíscola, si no de una actividad familiar cuyo hilo conductor es el descubrimiento por parte de Mr. Stone, un viajero misterioso, de que el Castillo de Miravet fue un importante emplazamiento templario. Con la ayuda del cuaderno de notas de Mr. Stone y de su curioso baúl, seguimos los pasos de este intrépido viajero y conocemos más detalles sobre la Orden del Temple y su Historia por nuestras tierras.
El pueblo de Miravet y su imponente castillo son un lugar que merece mucho la pena conocer. Emplazado sobre una colina y dominando el río Ebro, el Castillo de Miravet parece surgir de las rocas, imponente. Esta antigua fortaleza de origen andalusí a la que los templarios añadieron nuevas construcciones para adaptarla a sus necesidades y labores, convirtiéndola en un castillo-convento, ha sido escenario de numerosas guerras y es considerado Bien de Interés Cultural desde 1988.
Sin duda, uno de los grandes atractivos de la visita al pueblo de Miravet es llegar a él a través del Pas de la Barca (Paso de la Barca). Se trata del último transbordador de todo el Ebro que todavía funciona a merced de las corrientes y la pericia del barquero con su remo, ya que no tiene motor. En nuestra anterior visita sí lo utilizamos para cruzar el río pero esta vez fuimos en un día horrible de mucho viento y que amenazaba tormenta, por lo que preferimos dejar el transbordador para otro día y llegar al pueblo por carretera.
Si vais a realizar una visita guiada para la que habéis reservado plaza y que se realiza en una hora concreta, os recomendamos llegar con bastante tiempo de antelación, dejar el coche a la entrada del pueblo y subir hasta el Castillo a pie por los caminos de tierra. Podéis subir en coche hasta la entrada del Castillo pero no tiene el mismo encanto que subir la colina a pie. Llegaréis un poco más cansados pero merece mucho la pena y además es otra actividad interesante para sumar yendo con niños.