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Viajar con niños en avión

Laura
Escrito por Laura

Conocemos más el resto de Europa que nuestro propio país y es que, a la hora de organizar un viaje, SIEMPRE  nos sale más a cuenta tomar un vuelo hacia cualquier punto de Europa que movernos por territorio nacional. Así que, nosotros somos viajeros de volar.

Si viajáis en avión, sabed que:

– Hasta los dos años de edad, como no ocupan asiento, el billete del bebé tiene un precio reducido. No digo que no pagan porque no es cierto. El bebé cuenta como pasajero aunque no cuente como asiento y por tanto paga tasas aeroportuarias.

– La mayoría de aeropuertos cuentan con una zona infantil en la zona de “Salidas” donde vuestros peques pueden entretenerse en caso de llegar al aeropuerto con mucha antelación o en caso de retraso de vuestro vuelo. Eso sí, no olvidéis llevar en la mochila algunos gadgets para que puedan distraerse porque os harán falta durante el trayecto.

– En muchos aeropuertos, si viajas con niños pequeños –especialmente con niños que van en sillita-, te dan preferencia a la hora de pasar los controles.

– Los/las azafatos/as suelen ser bastante cordiales aunque nos hemos encontrado de todo.

– Si viajáis con un bebé os darán un cinturón naranja que tenéis que anexar al vuestro y que le tenéis que colocar al peque sentándolo en vuestro regazo. He leído casos de mamás a las que han “obligado” a sentar al bebé mirando al frente, lo que, en caso de ser un bebé de pecho, imposibilita que se puedan enganchar a la teta durante el despegue y durante el aterrizaje (cosa que se aconseja para evitar la molesta sensación de vacío que se produce en el oído durante ambas maniobras). Que sepáis que NO os pueden obligar a mantenerles en esa posición, es una recomendación de las compañías pero vosotros como madres/padres sois los responsables de la criatura y podéis hacer lo que os parezca oportuno. Valga decir que, mientras no ocupó asiento y viajó sobre mi regazo, mi peque siempre fue sentada de medio lado y enganchada a la teta, y jamás me pusieron pegas.

– Puede que durante el aterrizaje y el despegue te hagan sentar con tu bebé en uno de los asientos que dan al pasillo. No sé si es el protocolo habitual ni cuál es la razón para que así sea pero a mí me lo pidieron en Ryanair volando de Barcelona a Budapest. No me ha vuelto a pasar.

– En los baños del avión tenéis bandeja cambiador para bebés (en Ryanair está en el baño de cola y en EasyJet suele haber en ambos baños). Es cierto que son enanos e incómodos pero peor es nada.

– ¿Qué comer en el avión? En nuestro caso, mientras Alma tuvo menos de seis meses fue mucho más sencillo y limpio porque sólo tomaba pecho; después de los seis meses, preparamos bocadillos para toda la familia y todos tan felices. Si en tu caso, tu bebé toma leche artificial o come triturados o potitos, a pesar de las restricciones a la hora de llevar productos líquidos, no os pondrán grandes pegas cuando se trate de alimentos para el bebé. Esto último no puedo aseguraros que sea así y que no se os pongan un poco pesados en algún aeropuerto pero en las web de las aerolíneas lo suele explicar muy bien y no deberíais tener ningún problema a la hora de pasar los controles con productos líquidos para el bebé.

– Si viajáis con compañías low-cost (supongo que con el resto de compañías funciona del mismo modo) y lleváis sillita de paseo, tendréis que pasar por la mesa de facturación donde le colocarán (sin coste adicional) una pegatina como las que ponen en las maletas facturadas pero podréis llevarla con vosotros hasta la misma puerta del avión, donde tendréis que entregarla al personal encargado del equipaje que va en las bodegas. Una vez aterrizados, encontraréis la silla en pista junto al avión, y si llueve… también (¡se siente!).

– Desde hace un tiempo, compañías de bajo coste como Ryanair aceptan un bolso o mochila a bordo además de la maleta de mano. Es decir, podéis viajar, sin coste añadido, con vuestra maleta de mano (55 cm x 40 cm x 20 cm y máximo 10 kg) y otro bulto de dimensiones reducidas (35 x 20 x 20 cm), lo que, sinceramente, se agradece muchísimo cuando viajas con un bebé o niño/a.

Con la posibilidad de subir otro bulto se ha vuelto aún más difícil encontrar un hueco en los maleteros superiores. Por esta razón, es muy probable que, cuando facturéis el carrito o cuando estéis en la cola para embarcar, el personal de la compañía le coloque a vuestras maletas de mano una etiqueta (amarilla en Ryanair) que indique que vuestro equipaje será facturado sin coste, es decir: vuestro equipaje viajará en la bodega.

Esto te lo puedes tomar de dos formas: puedes pensar que es un rollo porque al aterrizar tendrás que esperar a que tu equipaje salga por la dichosa cinta y todos sabemos que a veces se trata de una espera agonizante que puede hacerte perder un autobús con destino al centro; o bien, y creo que todos los que viajáis con niños pequeños estaréis de acuerdo conmigo, podéis tomároslo como nosotros que nos parece comodísimo que se lleven el equipaje a bodegas y así poder encargarnos de la peque sin preocuparnos por las maletas (se agradece tener las manos libres).

Mirad bien las condiciones de equipaje de vuestra compañía, ya que hay aerolíneas que ofrecen la posibilidad de subir un bolso de no más de 5 kg con las cosas del bebé, además del equipaje de mano permitido.

 

Resumiendo. Si me preguntáis cuál es nuestro medio de transporte favorito para viajar os diré que, sin duda, es el avión (la facilidad y rapidez para cubrir grandes distancias hace que no tenga rival). Si me preguntáis si recomiendo viajar en avión con bebés o niños pequeños os diré que, absolutamente, SÍ. Sin embargo, si me preguntáis si el avión es el mejor medio de transporte para viajar con peques os diré que NO. Nuestro medio de transporte favorito para viajar con niños pequeños (sobre todo si gatean/empiezan a caminar o caminan) es, sin lugar a dudas, el tren y si encima viajáis en AVE ya ni os cuento lo cómodo que es… o mejor sí, os lo cuento pero en el próximo post 😉

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Sobre el Autor

Laura

Laura

En la blogosfera desde 2011 con mi pequeña ventana al mundo www.laurablanch.com, que nació como un lugar donde almacenar mis escritos de distintas temáticas y, al convertirme en madre, terminó convirtiéndose en un blog sobre maternidad y crianza con buena acogida (no descarto que el blog pueda tomar otro rumbo).

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